viernes, 4 de mayo de 2012

"Dios se lo pague": La suerte del rebusque y la ley de la vida

Por: Seila Rodriguez Torres
Estudiante de Psicología
coryalicia@hotmail.com
UNAD

Cada vez que la buseta de la ruta Ternera-San José llega al semáforo que conduce hacia la entrada del barrio Ternera, me concentro siempre en dos personas que por sus características “Rastafari” y rasgos físicos, me dan la impresión de no ser de esta ciudad. Pero mas allá de sus fenotipos, me causa particular interés lo que hacen para poder ganarse la vida.
Todos los días cuelgan una cabuya bien firme y sostenida de un extremo al semáforo de la entrada a Ternera y el otro a un árbol cercano. Luego uno de ellos se sube allí y como cualquier malabarista profesional realiza toda clase de piruetas y de actos divertidos con cuchillos y cualquier otro instrumento que cause igual furor entre los espectadores.
Entre tanto, su otro compañero va recogiendo en ese corto tiempo que dura el semáforo en rojo cualquier moneda que los conductores de taxis, carros particulares, motos y busetas consideren que vale ese complicado trabajo. Son ellos los que ponen el precio.
Es sorprendente ver tal cosa, tanto que las personas que van a mí alrededor, en la buseta, sienten gran admiración por lo que hacen. Lo reciben de la mejor manera.
Pero en mi caso, no sé si alegrarme porque igual encuentran la forma de ganarse la vida en una ciudad cada vez más costosa y desigual, o si enojarme. Enojarme porque es duro imaginar que este país denominado como un Estado social de Derecho, de justicia y de igualdad, sea el mismo que permite tal exclusión. No existen garantías de nada. No hay trabajo y las tasas de desempleos van en aumento.
¿Dónde esta ese Estado social de Derecho? ¿Dónde están aquellos que deberían cumplir a cabalidad lo consignado en la constitución? ¿Dónde? Todo queda en simples letras grabadas sobre un papel olvidado.
Cada vez es más grande el número de familias, jóvenes y niños que trabajan en las calles tratando de buscar algo en el rebusque del día, para ver si pueden por lo menos comer algo decente, para ver si pueden sostener por lo menos en ese día a sus familias. Para ver si hay suerte.
Es entonces cuando esta práctica se hace necesaria al ver que el factor monetario es demasiado escaso y las condiciones laborales son muy cerradas. No hay un trabajo digno, no hay un trabajo estable, no hay un salario mínimo.
Estas personas están a merced de lo que la gente del común pueda y quiera brindarles, de su buena voluntad y tal ves de su buen corazón.
Lo más chocante de todo es que el ex presidente Álvaro Uribe gane mensualmente, por concepto de pensión, $ 25.838.213 por haber mal dirigido a un estado siempre clientelista y burócrata. Gana mucho más que todos aquellos que con su valeroso esfuerzo, trabajan sufriendo las inclemencias de este cálido clima y sudor a cuestas. Eso nadie se los remunera.
Pero que se le hace, este es el país que históricamente hemos construido, sobre la base donde son unos pocos los que ganan y tienen gran estabilidad económica. Mientras los otros tienen que “ganársela”
Ya es tan común ver a tantos hombres y mujeres en el rebusque ya sea lavando vidrios a los vehículos o vendiendo productos en los buses. Pero más lamentable aún es ver a cientos de niños cuya suerte esta en manos de lo que les ofrezca la calle, analfabetas y en manos de muchos vividores que se aprovechan de su inocencia y de la lastima ajena.
De verdad siento demasiada vergüenza, por eso soy de las pocas personas que les colabora con una moneda, les ayuda y sabe apreciar ese duro trabajo del rebusque. Soy de las que muchas veces ha escuchado con total agradecimiento: "Dios se lo pague".

jueves, 29 de marzo de 2012

Cartagena: una vez, una bomba de tiempo...


Harold Carrillo Romero
Historiador
storico1012@gmail.com
Universidad de Cartagena

Camino a mi casa en uno de esos buses donde a veces te haces a la idea de que estás atravesando el atlántico y que son más de 20 horas de vuelo para llegar a algún destino europeo, escuché una conversación entre dos estresados pasajeros; quejándose del mal estado de las vías, de los infernales trancones y de lo demorado que está el funcionamiento del Transcaribe. Confieso que me moría de ganas de entrar a la tertulia y poner mi cuota de malestar ante tan fastidiosa situación. Sin embargo, me abstuve y me puse a pensar en lo mal que lo estaban pasando en ese preciso momento los bogotanos con el hasta hace muy poco exitoso Transmilenio.

El colapso de Transmilenio y los últimos escándalos de corrupción, han llevado a la capital a transitar entre la delgada línea del caos y la locura colectiva.  Estos catastróficos resultados, parecen acercarse a  Cartagena con el ya “tortuoso” Transcaribe. Lo digo, porque el proyecto lleva más de 7 años de haber comenzado, producto sin lugar a dudas de  una mala planeación, y de  las múltiples demandas a las que ha tenido que enfrentarse, esto a su vez, han atrasado muchas obras y les ha costado a los ciudadanos mucho más dinero. Lo que me aterroriza de todo esto, es que mientras se va deteriorando lo que ya está hecho, la impunidad empieza a asomarse sobre el cielo cartagenero ¿Por qué los entes de control de la república, no han intervenido a esta empresa? ¿Cuánto más dinero nos va a costar, montarnos en un bus (me imagino el calor) que solo pasa por una sola vía? ¿Quién dijo que era democrático apilarnos como  sardinas en lata? 

Otras ciudades como Medellín, Cali, Pereira y Barranquilla gozan de una esplendida malla vial. A excepción de Pereira, son ciudades grandes espacial y demográficamente en comparación con nuestra ciudad. Cartagena por su parte, solo cuenta con una congestionada y desgastada arteria vial (Av. Pedro de Heredia) no nos engañemos, somos una ciudad pequeña y mal diseñada urbanísticamente. Entonces, ¿por qué en vez de hacer puentes, bulevares, parques, ciclorutas, vías principales y alternas, se les ocurre pasar un bus articulado en medio de la ciudad? ¿Quiénes están detrás de este lucrativo negocio? ¿Quién fue el de la idea?

Estoy seguro que más de uno se ha hecho estas y muchas otras preguntas acerca de este tema. Considero que el “caprichito” del Transcaribe, alcanza poderes ajenos a la ciudad y que al igual que otros proyectos, le sabe a materia fecal, por no decir menos, lo que le suceda al ciudadano de a pie. Mientras bogotanos y cartageneros duramos horas y horas en medio de un trancón, muchos de cuello blanco en su escritorio, tratan de buscar la manera de aumentar el monto de sus cuentas en Suiza o Islas Caimán, o de sacar la cuota inicial del apartamento en Miami o Dubái. Sin embargo, la experiencia de los últimos acontecimientos en la enmarañada política colombiana, nos enseñan que cuando se trata de dinero, los corruptos se explotan entre ellos, y terminan acusándose. Así que sin querer ser  Nostradamus, creo que en esta ciudad, patrimonio de la humanidad, una vez, una bomba de tiempo, que por el bien de todos, esperamos que explote, para por lo menos recuperar algo de dignidad, ya que la plática se perdió. 

jueves, 8 de marzo de 2012

Una "civilización" que se suicida

por: Chavelly Jimenez
Abogada y empresaria cultural
chavelajc@hotmail.com

Ya han pasado muchos años desde que mi mejor amiga de la universidad y yo andábamos por ahí por los pasillos del Claustro San Agustín escribiendo textos feministas y difundiéndolos por debajo de cuerda. Ahora que lo pienso parecíamos los miembros de cualquier resistencia tratando de “dar la lucha” y pasar desapercibidas ante la oficialidad. Yo tenía 19 años, ella dos años menos que ellos, y éramos dos gotas de lluvia contra todo un incendio de prejuicios. Ella escribió un texto llamado Revelaciones de Cleopatra, yo escribí otro denominado Monólogos de Freya –todavía se encuentra en algunos lugares- y nos mandaron a leer “Cosmopolitan”. Y lo que empezó como una iniciativa apasionada de dos chicas de quinto semestre, término convertido en una convicción clara e indeleble, que hoy a pesar de los años, a pesar de que ya no lucimos como estudiantes, sigue intacta.

Con el tiempo he entendido que no se trata de la “guerra de los sexos”, de hombres vs mujeres. Es la maraña educativa, mental e ideológica que nos permea a todos por igual y que nos condiciona a actuar y a pensar. No se trata de ir por la vida emitiendo falacias ad hominem y vestirse de tal o cual manera para entrar en el estereotipo de “feminista”.Apunto a quitarse de encima esa costra dualista, esas categorizaciones que nos hunden en la inexorable repetición de las mismas lógicas contra las que no estamos de acuerdo. No creo que la solución sea la implantación de un moderno conglomerado de Amazonas y la coronación de una nueva reina Hipólita. El quid del asunto radica es dejar de concebir nuestras relaciones de poder verticalmente y pensarnos en términos equitativos, un adjetivo que es mucho más fácil decirlo que actuarlo.

Ese entramado ideológico es profundamente dañino y es el que justifica que el marido le quite la vida a la mujer con seis disparos, porque presiente que le es infiel o que el hombre asesine a la muchachita que no quiso bailar con él en una fiesta y luego se le encasille en el muy cómodo término de “homicidios pasionales” justificados por la ira y el intenso dolor del “ego ultrajado”. O que la femina, en un ataque de “rabia” e “indignación” aprehenda un cuchillo y le corte el “pendenciero” miembro viril a su marido porque “sino no es mío, no es de nadie” –en este caso no es pasional, sino homicidio agravado por el parentesco- . Mientras que las relaciones de poder sigan funcionando así mientras que la escuela, las religiones, los padres, los medios de comunicación contribuyan a su perpetuación, seguiremos siendo una civilización que se suicida constantemente y que se alimenta de la sangre de las inequidades.

Hace unos días me lei el famoso libro, que ahora ya hasta es un stand comedy, Los caballeros las prefieren brutas. Confieso que fue difícil pasar de las construcciones epistemológicas densas de Judith Butler, a párrafos simples que apuntaban básicamente a “hacerse la loca”, no mostrarse amenazante, ni muy inteligente, para en efecto, tener al hombre “bajo nuestros pies”. Debo reconocer que este “manual de parejas para dumies” es muy práctico y que es muy probable que haya más de una feminista agazapada y haciéndole creer al esposo que es una Blancanieves, cuando en realidad es la madrastra. Pero ¿y a largo plazo? ¿Más allá de las urgencias cotidianas? ¿Vamos a seguir justificando la violación de una joven de 15 años porque tenía una minifalda? ¿Nos gustaría que nuestras hijas, hermanas, primas y amigas, fueran las victimarias en vez de la víctimas cuando se le accede carnalmente con violencia sin poder hacer nada? Y si fuera yo…

jueves, 9 de febrero de 2012

Y también la risa


 
Por: Harold Carrillo Romero
Historiador
storico1012@gmail.com

Hace quizás poco menos de 8 meses veía por internet un largometraje de la directora española Icíar Bollaín llamado Y también la lluvia. En el film, se presentaba la problemática del agua entre las grandes empresas bolivianas y los indígenas que vivían en las zonas más deprimidas de la ciudad de Cochabamba. No sé por qué razón cuando me decidí a escribir estas notas, pensé de inmediato en aquella película. Esto lo digo porque quiero con la analogía llamar la atención acerca de lo que está ocurriendo con los cuenta chistes que se apostan en el centro de la ciudad.

El Uso Carruzo y el Mello han heredado, por decirlo de alguna manera, el legado de legendarios cuenta chistes; El Cuchilla, El Zorro y otros no menos importantes, a diario hacen literalmente llorar, pero de la risa, a más de un transeúnte que se arrima a escuchar los chistes más exagerados, sin sentido y por demás atrevidos. Haciendo uso de expresiones propias y autóctonas del lenguaje popular de los cartageneros y porque no, de eso tan abstracto que llamamos identidad caribeña. Cuando me refiero a lenguaje popular, no solo lo reduzco a esas palabras que a más de uno alarma, pero que dentro de sí despierta una pícara risa. Sino a expresiones más elaboradas y que si lo pensamos bien, guardan un poco de la cosmología popular de estos pueblos del Caribe.

Para nadie es un secreto en esta ciudad, que los mencionados cuenta chistes hacen parte de las prácticas sociales de un gran número de los cartageneros, muchos independientemente de su estrato social, y sin temor a equivocarme, hemos escuchado ya sea en vivo o por la web, incontables de estos chistes. Pero aún así, leo noticias como las del 7 y 8 del corriente, en el periódico El Universal, donde se publicó que en compañía de la policía, se les exigió a los cuenta chistes desalojar su lugar de trabajo, ya que estos incurrían en invasión al espacio público.

Esta noticia ha desatado muchas polémicas en la opinión cartagenera, algunos apoyan la decisión pues lo exacerbado de sus frases, son un delito en contra de la moral de los habitantes de la ciudad, otros sin embargo, creen que estos cómicos personajes deben seguir divirtiéndonos. No obstante, considero que la discusión, hasta ahora, ha sido reduccionista y no ha ido más allá de lo que en el fondo se presenta. Por un lado, la problemática del espacio público lleva más de dos décadas en la ciudad. Por otro, el desempleo, la pobreza y la economía de rebusque, cada día son más crecientes y preocupantes. Por ejemplo, en 2006, Cartagena Como Vamos, arrojó una terrorífica cifra de pobreza, increíblemente el 70% de la ciudad vive por debajo de la línea de la pobreza, y peor aún, de ese 70%, el 40% vive con menos de Dos mil pesos diarios. De la mano de la imparable pobreza, la violencia y la intolerancia ya nos han acostumbrado a ser indiferentes ante estas situaciones.

Hoy, cuando ya llevamos más de cinco años esperando ver andar el famoso Transcaribe, cuando a diario las páginas de la prensa muestran asesinatos que no tendrían nada que envidiarle a una película de horror de Hollywood. La administración de Campo Elías Teheran Dix, el Alcalde Mayor, le declara la guerra a los vendedores ambulantes y entre ellos, a los cuenta chistes. Al parecer, no hay campo para todos, no entiendo porqué creen que con unos cuantos pesos pueden solucionar el problema de los vendedores y de aquellos que invaden el espacio público. ¿No existe en esta ciudad acaso un acompañamiento integral para que estas personas se dediquen a otros empleos, sin que malgasten o tengan que volver a la calle? ¿Si darán lo suficiente como para que un vendedor sea un microempresario exitoso?

Lo cierto es que detrás de todo esto se esconde un secreto a voces, uno de ellos es que el desalojo indiscriminado, deliberado e impune de los sectores populares del centro de la ciudad. ¿Y esto por qué? Porque desde los años 50, esta ciudad se imaginó y pensó como un paraíso turístico, y que peligrosamente se creyeron el cuento. Es absurdo que en el marco del Hay Festival, a pocos metros, el Uso, este diciendo que “el mundo si es jodio” o que en medio del Festival de Música Clásica, el cieguito Diomedes haga sonar su violina y guacharaca. Es contradictorio que la ciudad que se vende este invadida por la cultura popular y por las gentes que no estaban en el guión.

Históricamente estas situaciones se vienen presentando y lastimosamente se seguirán dando. Ya nos quitaron el Mercado, El Barrio y por lo que veo también la risa.

domingo, 30 de enero de 2011

"La "flexibilización" o explotación laboral bajo su nuevo rostro: las cooperativas de trabajo asociado

Ramiro Santana
rasanta07@gmail.com

El propósito del presente escrito consiste en explicar como el proceso de flexibilización laboral, llevado a cabo en Colombia y representado en la última reforma laboral del gobierno de turno (ley 789 de 2002), no es más que una nueva forma de sobreexplotación de la clase trabajadora en la que desaparece la relación salarial directa, donde aparecen intermediarios bajo la figura de Cooperativas de Trabajo Asociado, todo esto enmarcado en la necesidad del capitalismo de aumentar sus ganancias vía abaratamiento del trabajo utilizando como herramienta las reformas estructurales del neoliberalismo. Se asiste a una nueva redefinición o transformación de la relación capital – trabajo, a favor del primero. Se realizará un proceso de análisis mostrando los antecedentes de la flexibilización laboral, los cuales se encuentran en la reformas neoliberales de corte estructural implantadas por el Fondo Monetario Internacional a lo largo de América Latina en la década de 1980 y aterrizando en el caso colombiano.

En 1971 con la crisis del petróleo a nivel mundial, se dar por terminado el acuerdo Bretton Woods que surgió después la época de la segunda posguerra, que representaba un sistema de paridades fijas y se da paso a un sistema de paridades flotantes; donde se pasa del control del sistema financiero por parte de los Estados, a liberalización de los flujos internacionales de capital bajo la visión que “el mercado lo sabe todo”. Lo descrito anteriormente muestra como se da un proceso de financiarización y desregulación de los mercados1. La abundancia de recursos, sumado a los buenos precios internacionales del petróleo, permite que los países latinoámericanos realicen créditos para sacar adelante sus economías nacionales. En medio de la competencia propia de enorme liquidez, los créditos son de corto, mediano, y largo plazo y a tasas de interés variable, flotante que llevaron a una crisis de la deuda de los países, por la imposibilidad de pagar las obligaciones adquiridas debido al aumento desproporcionado de la deuda por la especulación financiera.

La crisis de la “deuda eterna” lleva a un debilitamiento de las economías, el Fondo Monetario Internacional las somete a planes de ajuste estructurales para salir pronto del endeudamiento, el Sociólogo Canadiense Jacques B. Gelinas2 las describe en 7 dogmas neoliberales: El mercado como el lugar por excelencia donde se ejerce todas las libertades; La protección fundamental por parte del estado, de la propiedad privada; La imposición del interés individual por encima del interés general; La competitividad a cualquier precio, que no es mas que despidos masivos de trabajadores; La flexibilización del trabajo que es reducción del salario y renunciar a logros sociales; La mercantilización de todos los recursos naturales y de todas las actividades humanas por parte de la empresas privadas: y por último el crecimiento sin limites , la libertad del atesoramiento ilimitado por parte de un grupo reducido de privilegiados.

Dentro de todo este escenario de reestructuración capitalista en América Latina, Colombia se caracteriza por el abandono, de parte del bloque dominante de poder, del proyecto de construcción de una economía nacional organizada en torno al mercado interno, por la necesidad de atender las necesidades estratégicas de acumulación y rentabilidad. La economía se organiza como un lugar de producción y prestación de servicios que ha de responder a lógicas mundiales o regionales de acumulación y del flujo de capitales, antes que a la lógica de un proceso nacional de reproducción3.

El nuevo régimen de acumulación, aun en proceso de constitución, supone la redefinición de las relaciones entre capital y el trabajo. De estas redefiniciones las transformaciones normativas que buscan amoldar la regulación estatal al servicio de los inversionistas privados. El estado renuncia con legislación permisiva o, sencillamente con desidia, a fuentes estratégicas de riqueza, como la representada por la biodiversidad, el sector energético (ventas de acciones de ECOPETROL y la refinería de Cartagena). La política estatal conlleva a la renuncia a largo plazo de la actividad empresarial del Estado, de dos maneras la primera es por medio de las alianzas estratégicas, el otro es por procesos de capitalización que terminan en privatizaciones.

Otro aspecto importante es el negocio especulativo del sistema financiero, que se basa intermediarios de servicios sociales como la salud, los riesgos profesionales y la seguridad social a través de instituciones privadas bajo la forma de fondos, los recursos estatales se manejan por medio de fiducias, la titularización de la tierra, los subsidios a los servicios públicos, de vivienda, a la educación4(El Icetex esta bajo la lógica rentística y especulativa, deja su papel de deudor solidario y se convierte en un banco más). El sector financiero es un sector importante de valorización del capital. El comercio interno tiende a organizarse sobre una mayor concentración de las ventas del comercio mayorista, los almacenes de cadena y los hipermercados que pretenden reorganizar el mercado interno.

Las transformaciones del mundo trabajo mencionadas anteriormente, afecta de manera clara a la clase trabajadora y produce una caída notable en el nivel de vida de estos: el aumento de las tarifas de los servicios públicos, bien sea por desmonte de subsidios o por reestratificación municipal, el aumento constante del IVA, aumento de impuestos a la canasta familiar, el desmonte de la funciones sociales del estado como es la educación, la salud, vivienda y seguridad social. Durante toda la década del 1990 y principios de esta década las reformas laborales, se encuentran a la orden del día, la última reforma laboral, ley 782 del 2002, modifica el pago de horas extras con recargo nocturno, los dominicales y los festivos, la compensación de las vacaciones y la forma en que los empleados serán liquidados en caso de ser despedido injustamente, si tiene un contrato a termino indefinido. La jornada de trabajo se flexibiliza aun más, se reduce de una manera considerable las remuneraciones especiales de los días domingos y festivos y los recargos nocturnos, facilita de manera más sencilla el despido de los trabajadores.

El proceso de intermediación laboral que se viene dando en Colombia a partir de la ley 550 de 1990, también llamado proceso de “flexibilización” laboral; un proceso que en la practica no ha representado más que la sistemática desvinculación laboral directa y la eliminación de los derechos de contratación colectiva y organización sindical de los trabajadores, que son conquistas históricas de los trabajadores colombianos. Las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA) su marco legal es la ley 79 de 1988 (ley de cooperativismo), que las define como entidades sin animo de lucro sujetas a la reglamentación cooperativa, no a la legislación civil y comercial, y tampoco a la legislación laboral que regula la relación entre el patrono y el trabajador. Así que la figura del patrono es extraña a la filosofía y el marco jurídico de las CTA. Administrativamente son autónomas y cada cooperativa organiza sus actividades y establece las condiciones de trabajo de sus asociados como bien lo considere. Así mismo acuerda la distribución de los excedentes, o de las pérdidas si es del caso, por que todos los asociados asumen por igual los riesgos de cada labor que ejecuta la cooperativa.

Según el espíritu de la ley, las CTA se crearon con el propósito primordial de facilitar la creación de empresas por parte de personas que, careciendo de los recursos necesarios, tengan buenas iniciativas empresariales. La ley permite que estas personas se asocien y unan recursos y esfuerzos para sacar una empresa productiva de bienes o servicios. De esta manera cada asociado no solo genera su propio empleo sino que construye empresa. Precisamente por eso, por promover esos principios y valores solidarios, es que el estado concede a las CTA ciertas favorabilidades y exenciones tributarias. Incluso desde el mismo estado se promueven, con el argumento de que son útiles en la generación de empleo y en la creación de condiciones para la inversión extranjera.

Así que las CTA, según lo establece la legislación, no entran dentro del mercado como intermediarios de agentes económicos. Para decirlo de otra manera, no fueron creadas para suplirle o subcontratarles trabajo a otros agentes económicos. Pero resulta que la ley tiene sus esguinces y lo que hoy se observa es que muchas CTA, por no decir la mayoría, realizan intermediaciones entre otros agentes económicos, son simples suministradores de mano de obra a terceros. Se han convertido en cooperativas de fachadas, que ni siquiera cumple con los protocolos del cooperativismo y florecen al amparo de los mismos empresarios, que las utilizan como mecanismo de rebaja de impuestos y costos laborales; desdibujando por completo la filosofía y el objeto con que fueron creadas, lesionando y desconociendo los derechos de los trabajadores. Estas CTA han tenido un aumento explosivo y sorprendente en los últimos años en el país. “De 356 que había en el año 2000 pasaron a ser 1.500 en el 2004 y en conjunto aglutinan a mas de 150.000 trabajadores. Los sectores más perneados por la contratación a través de las CTA son los de servicios, aseo, agricultura alimentos y textiles.”5

Un ejemplo claro para entender lo dicho anteriormente es lo sucedido en Cervecería Bavaria de Colombia: “los conductores de los camiones repartidores de cerveza de la empresa, que tenían una relación laboral directa con la misma y hacían parte del sindicato, fueron transformados en pequeños propietarios (esta es la base fundamental del estado comunitario de Álvaro Uribe Vélez) a través de la figura de las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA). Con esta decisión la empresa redujo sus cargas prestacionales y debilito el sindicato; al mismo tiempo se debilito el sistema estatal y solidario de pensiones y de salud estatal, y se aumento la extracción de valor (renta financiera) por la vía de los créditos bancarios que tuvieron que asumir los conductores para poder comprar los camiones. En la actualidad los, en apariencia, nuevos empresarios del transporte trabajan más, ganan proporcionalmente menos y están desprotegidos. Además, en pleno paro del sindicato, en tanto trabajadores “independientes ” se prestaron para transportar las bebidas de otra empresa del grupo económico y golpear así a los trabajadores que defendían la continuidad de 7 empresas del grupo, hoy cerradas. Por unas semanas tuvieron mas trabajo a costa de perderlo para siempre. Con esto no solo disminuyeron su calidad de vida y pasaron a ser sobreexplotados, sino que confundieron y perdieron su independencia y conciencia de clase6”.

Otro ejemplo importante se da en el valle del cauca dentro de los ingenios azucareros: “hasta el año 2005 las condiciones de contratación de los cooperados de la agroindustria azucarera distaban de mucho de los beneficios de los corteros vinculados directamente con los ingenios, sobre todo en el precio de la caña cortada. Mientras un cortero vinculado a la empresa, recibía por convención colectiva, 5.682 por tonelada, el cotero de las cooperativas apenas recibía $ 3.900 en razón a que este precio llevaba tres años congelado. Es la medida exacta, y patética, de la diferencia que hay entre el trabajador del ingenio y al asociado a una CTA.”7 “Los corteros del campo han sido, como ya se dijo, los más perjudicados con el proceso de deslaboralizacion en los ingenios, en beneficio de la contratación indirecta, las empresas asociativas de trabajo y las cooperativas de trabajo asociado. Ya que quedan muy poco corteros vinculados a los ingenios con contrato laboral y se dan casos como el de incauca y manuelita donde no hay un solo en tal condición, todos están vinculados a través de terceros”.8

Para concluir, la situación de los cortadores de caña de la agroindustria en el valle del cauca y lo sucedido con los trabajadores de la Cervecería Águila son apenas un par de casos y un buen ejemplo para mirar lo que esta pasando con el fenómeno “deslaboralizacion” o “flexibilización” laboral a nivel mundial y en especial en Colombia, y con el tema de la proliferación de las CTA. Lo que realmente se esta dando es un nuevo proceso de explotación o salvajismo en contra de los trabajadores, por el afán de los capitalistas de aumentar su tasas de ganancia, violan y desconocen muchas conquistas históricas de los trabajadores, como es el reconocimiento de ocho horas laborales, el derecho a la seguridad social. También con el proceso de sobreexplotación se da un proceso de confusión de la identidad del trabajador, que pierda la organización sindical como una forma de reclamar sus derechos, obtener autonomía y crear un proyecto histórico de acuerdo a sus necesidades.





1 Unión Nacional de Empleados Bancarios. La Burbuja que Hundió a Colombia. Bogota. ED. UNED. 2003. Pág. 22
2 Gelinas, Jacques B. El monstruo de la globalización, desafíos y alternativas. Medellín. ED. Hombre Nuevo. 2006. Pág. 152 a 154
3 Ibíd.
4 Libreros Caicedo, Daniel. “Trasnacionalizacion y capital financiero”. Ver: MARX VIVE Siglo y medio del manifiesto comunista. ¿superación, vigencia o reactulización? Comp. Caicedo Zurriago, Jairo; Estrada Álvarez, Jaime. Bogota. ED. Universidad Nacional de Colombia. 1998. Pág. 211.
5 Aricapa, Ricardo. Las cooperativas de trabajo asociado en el sector azucarero: Flexibilización o salvajismo laboral. Medellín. Ed. Escuela Nacional Sindical. 2006. Pág. 10
6 González, Fermín. Autonomía e independencia de las organizaciones sociales en tiempos de guerra y globalización. Ver: MARX VIVE Sujetos Políticos y Alternativas en el Actual Capitalismo. Comp. Estrada Álvarez, Jairo. Bogota. ED. Universidad Nacional de Colombia. 2003. Pág. 285
7 Op cip. Pág. 11
8 Op cip. Pág. 22

lunes, 5 de julio de 2010

El señor matanza


Carolina Marrugo

krito981@hotmail.com

Recuerdo muy vagamente, pero con extraña claridad, aquella canción de Mano Negra -grupo de origen francés-, muy popular al finales de los 90”s- llamada “Señor Matanza”. Realmente las primeras veces que la escuché, no me percaté del contenido de la letra. Mi mente y mi cuerpo, extrañamente sincronizados, sólo respondían de manera un tanto ilógica al ritmo pegajoso de la canción y un poco a la rebeldía que me caracterizaba en aquella época.

Es muy probable que aquella canción en sus orígenes tuviera un fin político, tal vez un llamado a la reflexión sobre los hechos que acosaban a la sociedad latinoamericana por aquella época. Sin embargo, he decidido re direccionar el contenido de la canción y virar un poco la intención de los versos, para enfocarlo al tema ambiental –un tema que siempre ha atrapado mi atención y que por demás está de moda- aunque claro, sería más lógico relacionar la canción con una problemática más social.

SEÑOR MATANZA-no el de la canción, sino el que propongo- podría ser cualquiera. Realmente no es nadie en especial, incluso podríamos ser nosotros mismos. El hombre, ha ejercido constantemente y a través de la historia –en mayores o menores proporciones- un proceso de apropiación y destrucción continua del planeta, y particularmente, por su capacidad de tomar elementos del planeta y no reponer (o en su defecto reparar conscientemente al mismo), es mi principal razón para adjudicarle este adjetivo.

En hecho acaecidos el pasado 22 de abril en el Golfo de México, veríamos lo que indudablemente constituiría el peor desastre ambiental en toda la historia de los E.E.U.U. y podríamos decir que del planeta. Luego de la posterior explosión y hundimiento de la plataforma petrolífera estadounidense Deepwater Horizon, dicha estructura dejaría como saldo a 11 personas desaparecidas y miles de barriles de crudo que se verterían diariamente sobre las costas del Golfo de México, causando una enorme tragedia medioambiental. Este hecho, superó incluso al desastre ecológico perpetrado por el petrolero Exxon Valdez a finales de los 80”s en las costas de Alaska. Lejos de las pérdidas económicas, que tarde o temprano se podrían recuperar, nos encontramos ante una tragedia ecológica de magnitudes incalculables que perjudica directamente a más de 400 especies animales y al ecosistema marino de esta zona , alterando las funciones naturales de los mismos.

Nuestro planeta está sufriendo continuamente los estragos del abuso capitalista .Los continuos “ESFUERZOS” por contribuir a la conservación del medio ambiente han sido realmente tímidos ante lo que para la mayoría de los países debería ser un asunto de agenda permanente. El calentamiento global –hecho que ya no se puede negar-es real e inminente a la vez, y está causando estragos diariamente en diferentes regiones del planeta como consecuencia de la emisión excesiva de elementos tóxicos en la atmosfera. Esto a su vez, genera un deterioro de la capa de ozono, lo cual se traduce en cambios extremos en el clima y en una constante pérdida de biodiversidad de nuestro planeta, en el peor de los casos.

El innegable connubio entre el hombre y el capitalismo ha derivado en una necesidad insaciable de poderío sobre los recursos naturales y de las cuales sólo resultan víctimas los elementos inofensivos y ajenos al poderío humano. El hombre lejos de tomar conciencia de esto, se dedica a traducir los intereses capitalistas en la urbanización de predios, la industrialización masiva de ciudades, la destrucción de las selvas, el mal uso de desechos, la caza indiscriminada y atroz de alguna especies, y la explotación masiva de minerales, entre otros; cada hecho con serias consecuencias a nivel socio ambiental.

La calidad inigualable de nuestro planeta nunca ha pasado desapercibida para el hombre. A través de la historia hemos podido percatarnos del uso que éste le ha dado a los recursos naturales. Sin embargo, con la llegada de la tecnología de avanzada, la naturaleza dejo de ser un elemento directo de ataque para convertirse en un elemento indirecto, en objeto de experimentación como objeto de imitación hacia lo que se considere relevante ante las urgente necesidad humana. Si este nuevo reto que el hombre se ha impuesto será exitoso o no, eso lo decidiremos en la medida en que estas herramientas que el hombre proporcione de forma constante, puedan generar un bienestar recíproco.

Hasta el momento, el viraje que ha dado el hombre es el de asumir un papel de Señor Matanza, pero la idea es que poco a poco haya conocimiento, sensibilización y acción constante con respecto a una temática relacionada de manera directa o indirecta con la conservación del medio ambiente. Es muy posible que nuestro planeta se canse de darnos las alertas para que lo escuchemos. En nuestra conciencia queda no seguir siendo el Señor Matanza.

Fotografía tomada de : http://www.preciodolar.com/petroleo/especies-marinas-corren-peligro-frente-a-la-mancha-de-petroleo

Señor Matanza-Mano Negra: http://www.youtube.com/watch?v=hp5epzMM3QM